Clases de música

Estudiar música puede reducir los efectos negativos del COVID-19

Después de varios meses de  pandemia y confinamiento es imposible negar los efectos negativos que estos han tenido sobre nuestra salud emocional, psicológica y física.

 

En poco más de un año hemos enfrentado el aislamiento con un incesante bombardeo de noticias, una precaria situación laboral, junto con los altos niveles de ansiedad, estrés y depresión provocados por la incertidumbre de nuestro estado de salud y el de nuestros seres queridos.

 

Por si no fuera suficiente, se cree que las personas que han tenido COVID-19 son más propensas a desarrollar depresión, ansiedad y demencia. Un estudio sugiere que 1 de cada 5 personas con esta enfermedad desarrollará otro tipo de padecimientos

 

Este desolador panorama hizo que el Dr. Pablo Ripollés y el investigador Michael McPhee. de la Universidad de Nueva York,en colaboración con Robert Zatorre, un profesor de neurociencia en la Universidad de McGill, se preguntaran cuáles son los mecanismos que las personas hemos estado utilizando para lidiar con los efectos de esta pandemia.

 

En su estudio, que incluyó a más de 1000 personas de Europa, América Latina y los Estados Unidos, primero se les preguntó a los participantes qué tan profundamente se sentían afectados por la pandemia, para después indagar en qué métodos o actividades realizaban estos para mejorar su estado de ánimo.

 

Este estudio encontró que, dentro de 43 posibles respuestas, la música, el ejercicio y el entretenimiento eran los relajantes más potentes para la mayoría de las personas, pero, de todas las actividades, la música (cantar, tocar un instrumento o incluso solo escucharla) era la única que reducía los síntomas de la depresión.

 

Los efectos de la música sobre la salud son bien conocidos: existen estudios que demuestran que tocar música baja la presión sanguínea, además de reducir los niveles de ansiedad y estrés. Incluso puede fortalecer el sistema inmunológico, haciéndonos más resistente a los virus. Además de que tocar un instrumento a lo largo de la vida se ha relacionado con un menor riesgo de padecer demencia.

 

Ya sea tomando clases de música en línea, tocando un instrumento, cantando o simplemente escuchando, la música pareciera ser el mejor remedio ante esta difícil situación de aislamiento a la que nos enfrentamos.

 

Como diría el poeta Rober Browning: “El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla".

Artículo realizado con la valiosa colaboración de Luis Puente